Curiosidad · Del catálogo de Margen
Eisenhower escribió su derrota antes de dar la orden

Dwight Eisenhower, comandante supremo de las fuerzas aliadas, escribió a mano el 5 de junio de 1944 el comunicado que iba a hacer público si el desembarco de Normandía fracasaba, y se lo guardó en la cartera antes de dar la orden de zarpar.
Cherburgo y El Havre son dos puertos del norte de Francia, y entre ellos están las playas.
La nota dice:
«Nuestros desembarcos en la zona de Cherburgo-El Havre no han conseguido establecer una cabeza de puente satisfactoria y he retirado las tropas. Mi decisión de atacar en este momento y en este lugar se basó en la mejor información disponible. Las tropas, la aviación y la Marina hicieron todo cuanto pueden hacer el valor y la entrega al deber. Si alguna culpa o falta corresponde a este intento, es solo mía».
Una cabeza de puente es el trozo de costa enemiga que consigues tomar y conservar el tiempo suficiente para desembarcar por él a los que vienen detrás. Sin eso, la operación entera se convierte en una retirada por mar bajo fuego.
Ciento cincuenta mil hombres iban a cruzar el canal en las horas siguientes, tantos como los habitantes de Salamanca. Eisenhower ya había aplazado la operación veinticuatro horas por el temporal y estaba decidiendo sobre un parte meteorológico que le daba una ventana corta y dudosa. En esas horas se sentó a escribir el peor resultado posible, terminado y en pasado.
Tú también has escrito el mensaje que luego no enviaste. El suyo estaba escrito antes de saber cómo acabó.
Al pie, la nota quedó fechada «5 de julio», un mes por delante de la noche en que se escribió. El Archivo Nacional estadounidense, que la conserva, lo señala como el único indicio de nervios que hay en el papel.
El desembarco funcionó. La nota no hizo falta, y podía haber desaparecido esa misma semana en cualquier papelera de Portsmouth. No desapareció porque Eisenhower la dobló, se la metió en la cartera y allí siguió cinco semanas. El 11 de julio, vaciando la cartera, volvió a encontrársela y se la enseñó a su ayudante naval, el capitán Harry Butcher, que le pidió quedársela. Por eso existe.
Antes de todo eso, la noche del 5 de junio, con la cuartilla ya doblada en el bolsillo, Eisenhower salió al aeródromo de Greenham Common, junto a Newbury, a despedir a los paracaidistas de la 101.ª División Aerotransportada. Llegó sobre las ocho de la tarde y se quedó hasta que despegó el último avión, cerca de medianoche.