Por capítulos · El coche de la plaza 214 · Del catálogo de Margen
Cobraron diez mil euros el día antes de la confesión

Antes: Ruth trabaja en el depósito de Alicante. Nadie recoge el coche de la plaza 214. Aitana paga 80 € cada día 3.
Faltan treinta y siete días para el 14 de octubre. A las nueve y veinte, Aitana Pomares deja sobre la ventanilla de Ruth Anglada una carpeta de anillas abierta por el medio.
—Este es el papel del que le hablé el jueves —dice—. Diez mil euros ingresados en la cuenta de mi madre el once de febrero de dos mil veintitrés.
Ruth mira el resguardo. Ingreso en efectivo en la cuenta corriente de Amparo Torres Gomis, madre de Aitana y de Óscar. Ordenante: Frigoríficos Cardús, S. L., domicilio social en el polígono del Cid, Novelda. Concepto en blanco. Sello de la sucursal a las nueve horas y catorce minutos. Amparo no aparece por ningún lado en el expediente 214/2023.
—Y esto qué prueba —dice Ruth.
—Es lo que cobró mi hermano por confesar.
Ruth abre en la pantalla la carpeta de sentencias públicas. Escribe el nombre completo del conductor, el año y la palabra atropello. La sentencia sale en cuatro segundos: dieciocho páginas en pdf, firmada el 4 de septiembre de 2023.
—El nueve de febrero, a las diez y media de la noche, Encarna Sirera, sesenta y un años, limpiadora del hotel Sercotel, volvía a casa por la CV-84 —lee Ruth—. Un Berlingo blanco con equipo de frío la embistió por detrás y no paró. El doce de febrero, hacia el mediodía, su hermano se presentó en el cuartel de Novelda acompañado por el letrado don Ismael Amorós Puig, colegiado en Alicante, y prestó declaración reconociéndose autor de los hechos.
Ismael Amorós lleva veintitrés años ejerciendo. Ruth ya ha visto su nombre en los papeles de otros coches embargados por accidentes graves. La sentencia deja escrito, sin comentario, que el abogado se presentó junto con el confeso y que no hubo detención previa.
—¿Sabes cuánto cobra Amorós por defender un homicidio imprudente? —dice Aitana—. Seis mil euros por juicio. Mi hermano gana mil ciento ochenta al mes repartiendo pescado. Yo lo sé, porque su banco es el mío. Nunca ha tenido seis mil euros seguidos.
Ruth vuelve al pdf y busca la hora exacta a la que Óscar entró en el cuartel. Sale en el segundo párrafo: doce cuarenta del doce de febrero.
Después mira otra vez el resguardo. Once de febrero, nueve horas catorce, ordenante Frigoríficos Cardús. Diez mil euros para Amparo Torres.
—El ingreso es del once —dice—. La confesión es del doce.
—A las nueve y cuarto de la mañana del once —dice Aitana, y le da la vuelta al folio para enseñarle la hora impresa en el margen—. La confesión, al día siguiente al mediodía.
Chelo Marimón asoma desde el otro lado del mostrador.
—¿De qué habláis?
—De Frigoríficos Cardús —dice Aitana, sin apartar la vista de Ruth—. Le venden congelado a la mitad de los restaurantes de la comarca. Y mi hermano no repartía para ellos.
Ruth abre un tercer registro, el del catastro de vehículos. Escribe el CIF de Frigoríficos Cardús. Salen cuatro furgones a nombre de la empresa, ninguno con el equipo de frío del Berlingo, ninguno matriculado en 2022, que es cuando Óscar compró la 214.
—Entonces esos diez mil no eran suyos —dice.
—Eran el precio —dice Aitana—. Alguien conducía y alguien pagó a mi madre para que mi hermano dijera que era él.
—¿Y por qué firmaría tu hermano eso?
—Porque mi madre estaba en tratamiento. Porque el alquiler subía. Porque le dijeron que serían dos años y salió con tres y ocho. Porque tiene veintinueve años y no sabe firmar un contrato, pero sí sabe firmar una declaración.
Aitana cierra la carpeta con las dos manos y la aplasta contra el vidrio.
—Necesito que abran la caja gris de la furgoneta. Ahí dentro sale el número de llave que arrancó la 214 a las diez y veintiocho del nueve de febrero. Si es la dos, no era mi hermano.
Chelo deja el rotulador sobre el talonario.
—A las dos hay reunión en la sala de Bruno. Van a hablar del calendario de descontaminación. El nueve de octubre.
Ruth escribe en el margen del expediente, debajo de las tres notas anteriores, con el mismo bolígrafo azul que usa Chelo desde hace diecinueve años: consultar antes del 9 de octubre; ingreso Cardús 11/02/2023 archivado en carpeta expediente.
Le tiende a Aitana un formulario amarillo.
—Rellena esto y déjame una copia del resguardo. Como parte interesada, entra en el expediente. Y este papel deja de estar solo en tu carpeta.
Aitana firma en la línea de abajo con letra pequeña y clara. Antes de irse mete el resguardo entero en el sobre que Ruth le da.
Cuando Aitana ya no está, Ruth vuelve a mirar la pantalla. Once y catorce del once de febrero. Doce cuarenta del doce. Veintisiete horas.
—Cobró antes de confesar —dice para sí, y cierra el expediente.