Curiosidad · Del catálogo de Margen
El olfato tiene línea directa con tus recuerdos

Te cruzas con un perfume, el olor de un guiso o el papel de un libro viejo y, de golpe, estás en otro sitio, en otra época. No es casualidad: el olfato está conectado al cerebro de una forma única.
El resto de los sentidos, la vista o el oído, hacen escala en una especie de centralita, el tálamo, antes de llegar a las zonas que interpretan la información. El olfato se salta ese paso. Las señales de la nariz entran casi directas en las regiones que gestionan la emoción y la memoria, la amígdala y el hipocampo.
Por eso un olor no solo se reconoce: se siente, y arrastra un recuerdo entero con él, a menudo con más fuerza que una foto.
Tienes un botón secreto para viajar en el tiempo. Está justo entre tus ojos, y lo aprietas cada vez que respiras.