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Microrrelato · Del catálogo de Margen

En 2041 le rechazan por tener solo 47 horas de foco

Jueves, 14:22. Toni Mengual, ingeniero de sistemas, sale del despacho de Elstra Group con la carpeta bajo el brazo y una tarjeta que no ha llegado a usar. «Le llamamos», ha dicho la mujer de RRHH.

Jueves, 14:11. Sonia Vidal, jefa de contratación en Elstra Group, gira el monitor hacia Toni: cuarenta y siete horas anuales, contadas por el reloj biométrico de la muñeca. Ella lleva ciento sesenta. El mínimo del puesto son noventa.

Jueves, 09:00. Toni pega la muñeca al lector de entrada. Un puesto de ingeniero de sistemas para infraestructuras marítimas. Sueldo alto. Requisito legal desde 2039: horas anuales certificadas de foco continuo sin dispositivos.

Miércoles, 22:40. Toni añade a mano un cero: el 47 pasa a 470. Se lo piensa cinco segundos. Vuelve a quitarlo. Prefiere ir sin trampa.

Martes, 20:15. Sonia Vidal cambia el mínimo del puesto de 60 a 90 tras el accidente del cable del Atlántico Norte: un técnico distraído cortó una fibra de doscientos millones de euros mirando su reloj.

Jueves, 14:23. Toni tira la carpeta al contenedor de la calle y se queda un cuarto de hora quieto en el banco de la esquina, contando gorriones.