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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Un champiñón se parece más a ti que a un árbol

Durante siglos metimos a los hongos en el saco de las plantas: parecen brotar de la tierra y no se mueven. Pero la genética dio un vuelco a la historia. Los hongos no son plantas, y de hecho están más emparentados con nosotros que con un roble.

Comparten con los animales un antepasado común más reciente. Y no se alimentan como las plantas: no hacen la fotosíntesis, sino que digieren materia de su entorno, igual que hacemos nosotros por dentro, solo que ellos lo hacen por fuera.

Hasta su material tiene aire animal: sus paredes llevan quitina, la misma sustancia que forma el caparazón de los insectos, no la celulosa de las plantas.

Dicho de otro modo: la seta de tu tortilla es una prima lejana tuya. Un poco rara, sí, pero de la familia.