
Solemos llamar a la Amazonia el pulmón del planeta, pero la etiqueta se le queda grande. Buena parte del oxígeno que respiras no viene de los bosques, sino del mar.
Lo fabrica el fitoplancton: algas y microbios diminutos que flotan cerca de la superficie y hacen la fotosíntesis igual que una hoja, solo que a una escala descomunal. Se calcula que producen alrededor de la mitad del oxígeno de la atmósfera. Dicho a lo bruto: una de cada dos bocanadas de aire nace en el océano.
Uno de sus campeones, el Prochlorococcus, es tan pequeño que no se descubrió hasta 1986, y aun así es uno de los seres fotosintéticos más abundantes de la Tierra.
Así que la próxima vez que respires hondo mirando el bosque, acuérdate de que medio favor te lo está haciendo un ser al que ni siquiera puedes ver.