
Mira una gota de café que se ha secado sobre la mesa. Casi nunca deja un círculo lleno y uniforme: deja un anillo, oscuro en el borde y pálido en el centro. No es casualidad, tiene nombre y explicación.
El borde de la gota se queda 'pegado' a la mesa y no se encoge. Pero es justo por el borde por donde el líquido se evapora más rápido. Para reponer lo que se escapa, se genera una corriente que va del centro hacia fuera, y esa corriente arrastra hasta el borde las partículas de café que flotan dentro.
Cuando la gota termina de secarse, casi todos los granos de color han sido llevados al perímetro y se depositan ahí. De ahí el anillo. Los físicos lo estudian en serio porque decide cómo se secan tintas, pinturas y hasta pruebas médicas. Una simple mancha de café esconde una corriente diminuta trabajando.