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Curiosidad · Del catálogo de Margen

El pan duro no está seco (aunque lo parezca)

Damos por hecho que el pan se endurece porque se seca, porque pierde agua. Pero no es eso lo principal: un pan puede ponerse duro incluso envuelto y con toda su humedad dentro.

Lo que pasa es más sutil. Cuando el pan sale del horno, su almidón está desordenado y esponjoso. Con las horas, esas moléculas se reordenan poco a poco y forman pequeñas estructuras rígidas, un proceso que se llama retrogradación. El pan no se está secando: se está recristalizando por dentro.

Aquí llega la sorpresa útil. Ese reordenamiento va más rápido en frío, así que la nevera es el peor sitio para el pan: lo endurece antes. En cambio, el calor deshace el proceso: por eso un panecillo de ayer vuelve a estar tierno unos minutos si lo calientas. Y el congelador lo para en seco. El pan viejo no ha perdido agua. Solo ha ordenado sus moléculas.