Curiosidad · Del catálogo de Margen
Un Boeing voló 100 kilómetros sin combustible en 1983

El 23 de julio de 1983, un Boeing 767 de Air Canada se quedó sin combustible a 12.500 metros y llegó al suelo planeando: diecisiete minutos y más de cien kilómetros sin un motor encendido. El fallo venía de Montreal. Era el primer avión métrico de la compañía, y quien calculó la carga multiplicó los litros por 1,77 —libras por litro, la de siempre— en lugar de 0,803, que son los kilos. Nadie repitió la cuenta.
Sobre Red Lake, en Ontario, se apagó el motor izquierdo; minutos después, el derecho. El comandante Robert Pearson volaba planeadores los fines de semana: sabía que aquel aparato avanzaba doce metros por cada metro que bajaba. El copiloto Maurice Quintal hizo las cuentas y se acordó de Gimli, una base aérea cerrada de Manitoba.
Aquella pista llevaba años convertida en circuito de aceleración: era sábado y había carreras, coches y familias en el asfalto. Pearson metió el avión de costado para perder altura —maniobra de planeador, no de línea aérea— y lo puso en el suelo. El tren delantero se hundió y prendió un fuego pequeño en el morro, que apagaron los mecánicos de las carreras con sus extintores.
Iban 69 personas a bordo: diez heridos leves al bajar por los toboganes y ningún muerto. El avión se reparó, voló veinticinco años más y lo jubilaron en 2008 con el apodo pintado en el morro: Gimli Glider.