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Microrrelato · Del catálogo de Margen

Los que se quedan despiertos

A las cuatro de la mañana la ciudad se divide en dos: los que duermen y los que hacen guardia sobre algo que no saben nombrar.

Desde mi ventana los veo. La luz azul de un televisor sin volumen en el tercero. El cigarro que se enciende y se apaga en el balcón de enfrente, un faro pequeño para nadie. La panadera que ya amasa, con las manos blancas hasta el codo, adelantándose al día como quien perdona una deuda.

No nos conocemos. No nos conoceremos nunca. Pero sostenemos entre todos, sin decírnoslo, el borde de la noche para que no se caiga sobre los que sí lograron dormir.

Cuando por fin clarea, apagamos las luces casi al mismo tiempo. Es lo más parecido a una despedida que tenemos.