
Si un fondo cae un 50 %, no vuelve al mismo sitio con un 50 %. Vuelve con un 100 %.
La aritmética, en cabeza: 0,5 × 2 = 1. Para deshacer una caída del 50 % tienes que doblar lo que te queda. Del 30 %: sube 43 % (1 ÷ 0,7 = 1,43). Del 20 %: sube 25 %. Del 10 %: sube 11 %. Cada punto que cae se compara con un número más pequeño al subir; por eso la asimetría crece rápido.
Tres reglas para el bolsillo:
1. Antes de invertir, mira la peor caída que soportas de verdad. Si no aguantas +100 % de espera, no aguantas -50 %: tu tope real de pérdida está más arriba del -50 %.
2. Piensa en años, no en meses. El MSCI World bajó -34 % en 2020 y tardó cinco meses en volver. En 2008 bajó -42 % y tardó cinco años. Ese +72 % que hizo falta se pagó con tiempo, no con habilidad.
3. En cada caída, multiplica el capital que te queda por el porcentaje de subida que hace falta y apúntalo en el mismo Excel donde tienes la aportación mensual: te vacuna del «ya subirá pronto» y te obliga a decidir si sigues aportando.
Y una dura: dos caídas del 50 % seguidas dejan cien euros en veinticinco. Para volver a cien hacen falta +300 %.