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Poema · Del catálogo de Margen

Las calles con nombre de nadie

Vivo en una calle con nombre de señor que ya nadie recuerda. Ni placa con fechas, ni gesta: un apellido y ya.

Pregunté en el estanco, en la mercería, al hombre del quiosco que lo sabe todo: nadie sabe quién fue.

Y sin embargo su nombre aparece en nuestras cartas, en los paquetes, en los contratos, en la primera dirección que aprenden los niños del barrio de memoria.

Hay una segunda muerte, dicen, cuando se pronuncia tu nombre por última vez. A este hombre le concedieron lo contrario: que lo nombren cada día repartidores, taxistas, enamorados que dan su calle como quien da una cita, y que aun así no lo recuerde nadie.

No sé si es un homenaje o la forma más educada del olvido.