
Te ofrecen mil euros más al año, de 20.000 a 21.000 brutos, y alguien de tu confianza te dice que lo pienses, que vas a cambiar de tramo y vas a acabar cobrando menos. Cógelos. Esa frase es falsa y se demuestra con una calculadora en dos líneas.
La escala del IRPF —el impuesto que te grava la renta— es progresiva por tramos, y esa palabra, tramos, es la que se entiende mal. Cuando cruzas un límite, el porcentaje nuevo se aplica solo a los euros que están por encima de ese límite. Los de abajo se quedan quietos, tributando a lo que tributaban.
Con la escala agregada que ves en la declaración —la mitad la pone el Estado y la otra mitad tu comunidad autónoma, así que los porcentajes bailan unas décimas según dónde vivas—, los peldaños vienen a ser estos: hasta 12.450 euros, el 19 %; de 12.450 a 20.200, el 24 %; de 20.200 a 35.200, el 30 %; de 35.200 a 60.000, el 37 %; de 60.000 a 300.000, el 45 %; a partir de ahí, el 47 %.
Ahora la cuenta de tus mil euros. Y antes, la precisión que ordena el ejemplo: la escala no mira tu bruto, mira la base liquidable, que es lo que queda después de la Seguridad Social, los gastos deducibles y los mínimos personales. Pon que la tuya sea de 20.000 euros. El tramo del 24 % llega hasta 20.200, así que los primeros 200 euros de la subida siguen ahí dentro: 200 × 24 % = 48 euros. Los 800 restantes ya pisan el tramo del 30 %: 800 × 30 % = 240 euros. Sumas 48 y 240 y te salen 288 euros de impuesto sobre la subida. Te quedan 712. Quítale además la cotización a la Seguridad Social, un 6,35 % que también es proporcional, y a tu cuenta llegan unos 650. Menos de mil, sí. Nunca menos que antes.
Prueba con la cifra que quieras y busca el número que te deje peor que antes. No existe. Para que subir de tramo te hiciera perder dinero, el tipo nuevo tendría que aplicarse hacia atrás, y en la ley no hay nada que lo haga. Cruzar un peldaño te cuesta, como mucho, quedarte con un poco menos de la parte de arriba.
Entonces, ¿de dónde sale el bulo? De dos sitios, y solo uno de los dos te quita dinero.
El primero está en tu nómina. La retención no es el impuesto: es dinero tuyo que la empresa te descuenta y le ingresa a Hacienda a cuenta del año entero. Si te suben el sueldo en junio, rehace la previsión y sube el porcentaje, y como los meses ya pasados se retuvieron poco, todo el ajuste se concentra en los que quedan. Abres la nómina de julio, ves un neto parecido al de mayo, y sacas la conclusión equivocada. Cobras menos ese mes, sí, pero no estás pagando de más: la empresa solo está poniendo al día lo que ya debías del año entero.
El otro sí te cuesta dinero, y no está en la escala del IRPF. Está en las ayudas con umbral. La beca de tu hija, el bono del alquiler, la tarifa del comedor, la deducción autonómica que te aplicas cada año: ahí no hay peldaños, hay un acantilado. Pon que el límite de una beca esté en 21.000 euros de renta familiar y te quedes en 21.100. En muchas no pierdes una parte proporcional: pierdes la cuantía entera, o cambias de modalidad y cobras bastante menos. Ahí sí puede pasar que ganar 100 euros más te cueste mil y pico.
Mira la diferencia con la calculadora otra vez. Hacienda te quita 288 euros de los mil. La beca te quita la cuantía entera. Cuando alguien te avise de que no aceptes una subida, pregúntale de qué número exacto te cuelga la ayuda, porque cada una usa su propia definición de renta y ninguna avisa antes de tiempo: unas miran la base imponible general, otras le suman la del ahorro y otras cuentan a toda la familia.
Mañana, si tienes una subida encima de la mesa, haz dos cosas por separado. Una: pídele a la persona que lleva las nóminas la previsión anual de retención con el sueldo nuevo, para saber qué te van a adelantar y dejar de mirar el neto de un mes suelto. Y dos: haz una lista de las ayudas, becas, deducciones y tarifas por renta que cobras hoy, busca en cada una el umbral exacto y la renta que usa para medirlo, y comprueba si los mil euros nuevos te dejan por encima. Si no te dejan por encima de ninguno, acepta y no le des más vueltas: es más dinero, y no hay ninguna cifra en la escala que convierta eso en menos.