
Tienes en casa, ahora mismo, quince o veinte aparatos apagados que siguen consumiendo. Ninguno puede pasar de medio vatio: hay una ley europea que se lo prohíbe desde 2013. Con ese techo, toda tu casa apagada te cuesta treinta y dos euros al año, y tres cuartas partes de esa cifra se las llevan cuatro aparatos que están exentos.
El techo lo puso el Reglamento 1275/2008 de la Comisión Europea y lo mantiene el Reglamento 2023/826, que lo sustituyó el 9 de mayo de 2025 y es el que manda hoy sobre el diseño de los aparatos domésticos y de oficina. Dice esto: en modo apagado o en espera, 0,50 vatios como máximo, y 0,80 vatios si el aparato lleva encendida una pantallita con la hora o el estado. Hay una excepción, y es la que se lleva el dinero: los aparatos que se quedan metidos en la red para poder despertarse solos. Los de alta disponibilidad —un router, que tiene que estar siempre localizable— pueden llegar a 8,00 vatios, y el resto a 2,00.
Puesto en euros, un aparato que solo está en espera no puede costarte más de 88 céntimos al año, ni más de 1,40 si lleva reloj. Los que se quedan metidos en la red se salen de esa cuenta: el router llega a catorce. Es un límite pequeño y es ley. Y va a bajar: en mayo de 2027 el modo apagado pasa a 0,30 vatios y los routers a 7,00.
De dónde sale esa cifra: un año tiene 8.760 horas, así que medio vatio permanente son 4,38 kilovatios hora, y a veinte céntimos el kilovatio hora, 88 céntimos. La misma regla vale para el resto de la casa, y es la única que hace falta aquí: un vatio permanente cuesta 1,75 euros al año.
Así queda la casa apagada, poniéndole a cada aparato su tope legal, que es el peor caso posible:
1. Router y ONT de fibra, 8,00 W: 14,02 € al año. 2. Descodificador de televisión, 2,00 W: 3,50 €. 3. Altavoz con asistente de voz, 2,00 W: 3,50 €. 4. Impresora conectada al wifi, 2,00 W: 3,50 €. 5. Microondas con reloj, 0,80 W: 1,40 €. 6. Horno con reloj, 0,80 W: 1,40 €. 7. Televisor en espera, 0,50 W: 0,88 €. 8. Lavadora con panel, 0,50 W: 0,88 €. 9. Tres cargadores enchufados sin nada conectado, 1,50 W: 2,63 €.
Suman 18,10 vatios, 158,6 kilovatios hora y 31,71 euros al año. Los cuatro primeros, que son los únicos a los que la ley deja llegar a 2,00 y a 8,00 vatios, se llevan 24,52 de esos 31,71 euros.
Y los cargadores, que son lo que medio mundo desenchufa cada noche, son 2,63 euros al año entre los tres. Con el tope legal puesto, que es generoso: un cargador moderno sin el móvil en el otro extremo consume bastante menos de medio vatio. Un año entero desenchufándolos todas las noches devuelve, como mucho, 2,63 euros.
Queda la otra mitad de la factura, la de los aparatos que no esperan sino que funcionan. Tres ejemplos con la misma regla:
- Un deshumidificador de 300 vatios seis horas al día: 657 kilovatios hora al año, 131 euros. - Un frigorífico de hace veinte años en el garaje, de los que declaran 350 kilovatios hora al año: 70 euros por tener fuera cuatro cervezas y un helado. - Un termo eléctrico de 1.500 vatios que calienta dos horas al día: 1.095 kilovatios hora, 219 euros.
Cualquiera de los tres se come en un mes lo que gastan en un año todos los cargadores de la casa.
La instrucción, que se hace una vez en la vida:
1. Busca las etiquetas energéticas de los aparatos grandes, en el cajón de los papeles o en la web del fabricante por el número de modelo. Traen el consumo anual en kilovatios hora impreso. Multiplícalo por 0,20 y tienes los euros. 2. Apunta lo que está encendido más de cuatro horas al día: frigorífico, congelador, router, termo, calefacción eléctrica, deshumidificador, bomba de la piscina si la hay, acuario si lo hay. Vatios por horas al día por 365, dividido entre mil, por 0,20. 3. Ordena esa lista de mayor a menor y actúa sobre los dos primeros. Solo sobre los dos primeros. 4. A los cargadores no les hagas nada. Si una noche te vas a levantar a desenchufar algo por costumbre, desenchufa el router: son catorce euros al año y, de propina, duermes sin que te lleguen notificaciones.