Curiosidad · Del catálogo de Margen
Somerton, 74 años sin nombre y una nota en persa

En 2022, una genetista de la Universidad de Adelaida, Colleen Fitzpatrick, subió a la web genealógica GEDmatch los perfiles obtenidos de un mechón de pelo del cadáver. Al tercer día apareció un nombre: Carl Charles Webb, ingeniero eléctrico de Melbourne, nacido en 1905, desaparecido en 1947, casado en secreto con una mujer llamada Dorothy Robertson.
En 2013, la policía sudaustraliana había exhumado el cuerpo para sacar ADN mitocondrial: la pista más fina se leía en el hueso frontal, y el ADN nuclear ya no valía. La familia Webb, contactada por Facebook, autorizó comparar.
En 1948, el 1 de diciembre, dos hermanos habían encontrado a un hombre bien vestido, sin cartera, apoyado contra un dique en la playa de Somerton, en Adelaida. Llevaba abrigo, chaleco y zapatos lustrados; le habían arrancado las etiquetas de todo. En el bolsillo diminuto del pantalón llevaba, doblado varias veces, un trozo de papel con dos palabras en persa: «Tamám Shud», es decir, «ha terminado», el último verso del Rubáiyát de Omar Jayam. La autopsia no encontró causa clara y le puso, provisionalmente, «paro cardíaco».
En una biblioteca del vecino Glenelg apareció el ejemplar del Rubáiyát al que le faltaba justo esa página. Alguien lo había dejado en el asiento trasero del coche de un dentista, sin nota. En su contraportada, escrito a lápiz y apenas legible, un número de teléfono llevaba a Jessica Thomson, enfermera del hospital North Adelaide, vecina de la playa. Nunca dijo si conocía al muerto; murió en 2007 sin abrir la boca sobre el asunto.
Hasta 2022, ninguna huella dactilar, ningún dentista y ningún consulado dieron con el nombre. Hoy, en el cementerio de West Terrace, la lápida ya no dice «desconocido».