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Curiosidad · Del catálogo de Margen

La miel no caduca casi nunca

La miel es uno de los pocos alimentos que, bien cerrada, aguanta prácticamente para siempre. Los arqueólogos han encontrado tarros en tumbas egipcias de hace miles de años con miel que, según cuentan, seguía siendo comestible. No es magia: es química.

Las bacterias necesitan agua para vivir, y la miel casi no tiene: está tan cargada de azúcar que reseca por ósmosis a cualquier microbio que se acerque. Además es ácida, con un pH de alrededor de 3,9, y las abejas añaden una enzima que libera pequeñas cantidades de peróxido de hidrógeno. Entre las tres cosas, es un lugar inhóspito para la vida.

El único enemigo real es la humedad: si entra agua, la miel puede fermentar. Por eso se guarda bien cerrada. Y si cristaliza y se pone dura, no está mala; basta con un baño de agua templada para devolverla a la vida.