
Bajas a la cinta 4 con el vuelo de las once y media y ya hay catorce personas mirando el mismo agujero de goma.
Sale una maleta negra. Tres manos se adelantan. Dos vuelven a los bolsillos.
El de la cinta, chaleco naranja, gira las asas hacia fuera para que nadie tenga que agacharse dos veces.
Sale la tuya, negra, con el lazo rojo que le ataste precisamente para esto. La levantas. Y le das la vuelta a la etiqueta, igual que los otros trece.