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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Tu chocolatina encoge y no es casualidad

Se llama reduflación (shrinkflation, en inglés): en lugar de subir el precio, el fabricante reduce la cantidad. El paquete parece el mismo, el tique también, pero dentro hay menos producto. Como casi nadie relee los gramos de la etiqueta, la subida pasa desapercibida.

El caso más famoso fue el de Toblerone en 2016: en Reino Unido, la marca ensanchó los valles entre los picos de chocolate para quitar peso a la tableta sin cambiar la caja. La silueta resultante indignó tanto que salió en los periódicos de medio mundo, y la marca dio marcha atrás dos años después.

La práctica es legal, pero cada vez menos invisible: desde julio de 2024, Francia obliga a los supermercados a señalar los productos que han menguado manteniendo o subiendo el precio.

Moraleja: el precio por kilo, esa letra pequeña de la estantería, es el único número que no sabe mentir.