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Idea · Del catálogo de Margen

Te cobran 89 € por los tres años que marca la ley

89 euros te piden en la caja por «ampliar la garantía» de una lavadora de 549. Antes de decir que sí, haz la resta de lo que ya llevas puesto sin pagar un céntimo: desde el 1 de enero de 2022, en España, la garantía legal de los bienes es de tres años, no de dos. Lo cambió el Real Decreto-ley 7/2021, de 27 de abril, que reformó la ley de consumidores para adaptarla a una directiva europea, y se aplica a todo lo que compres a partir de esa fecha.

Con la lavadora delante, los números que deciden esta compra son seis.

1. Tres años de garantía legal, y los paga el vendedor. Si el aparato no funciona como debería, tienes tres años desde la entrega para pedir que te lo reparen o te lo cambien, y el responsable es la tienda donde compraste, no el fabricante. Esto importa en el mostrador: si te mandan al servicio técnico oficial alegando que la tienda no responde, puedes pedir que tu reclamación quede registrada allí mismo, porque el obligado frente a ti sigue siendo quien te cobró.

2. Dos años en los que no tienes que demostrar nada. Durante los dos primeros años se presume que el defecto ya venía de fábrica; si el vendedor cree que lo rompiste tú, le toca a él probarlo. Antes de 2022 esa ventana era de seis meses, o sea que pasó de medio año a dos años. En el tercer año se da la vuelta: ahí sí puede pedirte a ti que demuestres que el defecto venía de origen, normalmente con un informe técnico que cuesta entre 40 y 90 euros.

3. Cinco años para reclamar desde que aparece la avería. Si el defecto sale dentro de los tres años, tienes otros cinco, contados desde el día en que aparece, para pelearlo. Tardar unos meses en reclamar no te quita el derecho.

4. Diez años de repuestos. El fabricante está obligado a mantener servicio técnico y piezas de recambio durante diez años desde que ese modelo deja de fabricarse. Es el número que de verdad decide si una lavadora de 549 euros dura ocho años o se tira a los cinco porque «ya no hay bomba de desagüe».

5. Lo que realmente compras con los 89 euros. Si la extensión va del año uno al año cinco, los tres primeros ya los tenías. Estás pagando 89 euros por dos años de cobertura añadida, y solo si el contrato cubre exactamente lo mismo. Sale a 44,50 euros por cada año de garantía realmente nuevo: un 8 % del precio de la lavadora al año.

6. Lo que la extensión sí puede añadir, que es poco y conviene saberlo. La garantía legal cubre defectos de fábrica, no que se te caiga el portátil ni que un golpe rompa la puerta del horno: un contrato que cubra torpezas te vende algo que no tenías. Algunas cadenas, además, cambian el aparato en tienda en 48 horas sin discutir, y ahí no compras el derecho al cambio, que ya es tuyo, sino tres semanas menos lavando a mano. Y hay condicionados que se hacen cargo del informe técnico del tercer año, esos 40 a 90 euros que te tocaría pagar a ti. Si el papel no dice nada de esto, la extensión no te está vendiendo nada nuevo.

Ojo a una pista barata: la garantía comercial está obligada a decir por escrito que no afecta a tus derechos legales. Si el vendedor te la presenta como la única manera de estar cubierto, el propio contrato que te acaba de dar le lleva la contraria.

Mañana, cuando compres un electrodoméstico, haz tres gestos que caben en dos minutos. Fotografía el tique con el móvil y guárdalo en el mismo álbum donde tengas los papeles de casa, porque el papel térmico se va borrando con los meses y sin fecha de entrega no hay garantía que valga. Apunta en el manual la fecha en que te lo entregaron, que es la que cuenta, no la del pedido. Y si te ofrecen la extensión, pide el condicionado por escrito antes de pagar y busca dos palabras dentro: «accidental» y «tercer año». Si no aparecen, di que no y quédate los 89 euros.