← Todas las lecturas

Microrrelato · Del catálogo de Margen

Marca 37,4 a la sombra y el asfalto tiene 41

—Nicasio, ¿qué marca? —Treinta y siete con cuatro. —En el asfalto, la sonda de la extendedora me da cuarenta y uno. —Rebeca, tu sonda no vale. La ley dice termómetro oficial. Para eso soy el lector oficial de temperatura del pueblo: leo a las dos y firmo. —El termómetro oficial está bajo los soportales del ayuntamiento. —Está donde manda el reglamento: dos metros del suelo, a la sombra y ventilado. —O sea que mi cuadrilla asfalta porque el aparato que nos mide está fresco. —Podéis asfaltar hasta treinta y ocho. —Llevo once años de encargada y este pueblo no ha parado una obra por calor desde que existe la ley. Ni un día. —No. —¿Y a ti eso no te dice nada? —Me dice que en 2039, cuando salió la ley, el termómetro estaba en mitad de la plaza, al sol. Aquel agosto se pararon catorce días de obra. —¿Y luego? —Lo cambiaron a los soportales. Todo reglamentario. La mudanza la hice yo, con un taladro y dos tacos. —Nicasio. —Apunta en tu parte lo que quieras, Oñate. Yo firmo lo que marca, y lo que marca es lo que hay que firmar. Lo otro sería tener criterio, y a mí no me pagan por eso.