Curiosidad · Del catálogo de Margen
Sobrevivió 60 horas en una burbuja bajo el mar

Harrison Okene, cocinero del remolcador Jascon 4, pasó casi sesenta horas vivo dentro de una bolsa de aire a treinta metros de profundidad, frente a la costa de Nigeria. El barco volcó el 26 de mayo de 2013 mientras estabilizaba a un petrolero, y de los doce tripulantes él fue el único que salió.
Okene estaba en el baño cuando el remolcador se dio la vuelta. Nadó a tientas por pasillos que ahora tenían el techo abajo hasta quedarse encajado en un hueco de la cabina de oficiales donde el aire atrapado todavía no se había escapado: una bolsa de poco más de un metro de alto, a oscuras, con el agua por la cintura y en calzoncillos. Arrancó un trozo de panel de la pared para sentarse encima y no perder calor por el metal. No tenía linterna, ni agua potable, ni forma de saber la hora.
Dos días y medio después bajó un equipo de buzos contratado para recuperar cuerpos, no supervivientes. Uno de ellos palpó dentro del casco lo que creía un cadáver y notó que la mano se cerraba sobre la suya. La cámara del casco lo grabó todo, y el vídeo dio la vuelta al mundo aquel verano.
La cuenta final tiene una simetría incómoda. Como había estado respirando aire a presión unas sesenta horas a treinta metros, hubo que meterlo en una cámara hiperbárica otras sesenta horas para descomprimirlo despacio: el mismo tiempo para sobrevivir que para poder volver a la superficie. Los once cuerpos de sus compañeros se recuperaron en los días siguientes.