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Idea · Del catálogo de Margen

El ladrón que no fuerza cerraduras

Con una inflación media del 3 % anual, el dinero quieto pierde la mitad de su poder de compra en unos veintitrés años. En tu cuenta seguirá poniendo la misma cifra; en el supermercado comprará la mitad. Por eso la llaman el ladrón silencioso: no fuerza cerraduras, cambia el valor de lo que guarda.

El error de base es mirar el número y no lo que el número compra. Diez mil euros bajo el colchón durante veinte años siguen siendo diez mil euros nominales, pero su capacidad real de compra se encoge cada año un poco, sin ruido, sin aviso, sin que falte un solo billete.

La lección no es asumir riesgos a lo loco; es entender que «no hacer nada» con el dinero también es una decisión con coste. Quieto también se mueve: hacia abajo.