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Poema · Del catálogo de Margen

Plancho tus sábanas del hotel a 160 grados

Tú duermes ocho horas encima de esto. Yo la meto en la calandra a las seis y cuarto: ciento sesenta grados, dos kilos mojada, y sale seca y planchada en cuarenta segundos.

Somos cinco. Rosana dobla, Yeni cuenta, yo alimento el rodillo con los dos brazos. Novecientas al día, más las fundas.

Ayer una traía un pendiente cosido al dobladillo. Rosana lo echó al bote, que ya lleva catorce.

—Nunca viene nadie a buscarlos —dice.