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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Cuando cada ciudad afinaba a su manera

Hoy las orquestas afinan con un la de 440 hercios, pero durante siglos esa nota fue una anarquía. Cada ciudad, incluso cada iglesia, afinaba a su manera: los diapasones y órganos antiguos que se conservan revelan que el la podía bailar entre unos 400 y más de 460 hercios. La misma aria podía ser cómoda en un teatro e imposible de cantar en el de al lado.

Además, la afinación fue subiendo poco a poco, porque los instrumentos suenan más brillantes cuanto más tensas van las cuerdas. Los grandes perjudicados eran los cantantes, forzando la voz cada vez más arriba; Verdi llegó a hacer campaña por un tono más bajo y uniforme.

Francia impuso por ley el la de 435 en 1859, y en 1939 una conferencia internacional acordó los 440 actuales. Así que el la moderno no cayó del cielo: es un tratado de paz. Firmado, cómo no, después de siglos de desafinar juntos.