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Curiosidad · Del catálogo de Margen

El timbre que los profesores no podían oír

En 2005, el inventor galés Howard Stapleton creó el Mosquito: un aparato que emite un pitido agudísimo, en torno a los 17.000 hercios, pensado para dispersar a los grupos de adolescentes de la puerta de las tiendas. La gracia era esa: solo los jóvenes lo oían.

Funciona por la presbiacusia, el desgaste natural del oído. Las células que captan las frecuencias más agudas son las primeras en morir, y no se regeneran. A partir de los 25 años, más o menos, la mayoría deja de oír esos pitidos por completo, sin darse cuenta de que ha perdido nada.

Los adolescentes tardaron poco en darle la vuelta: convirtieron el pitido en un tono de móvil, el famoso Teen Buzz, que sonaba en clase sin que los profesores oyeran nada. El arma antijóvenes acabó siendo su mejor aliada. El invento, por cierto, ganó un premio Ig Nobel de la Paz. Muy merecido.