
El scroll infinito copia la mecánica de una máquina tragaperras: la recompensa variable. A veces el siguiente contenido es oro, casi siempre es paja, y esa incertidumbre es exactamente lo que engancha.
La dopamina no es la molécula del placer, sino de la anticipación. Los experimentos del neurocientífico Wolfram Schultz mostraron que las neuronas dopaminérgicas se disparan con más fuerza ante recompensas inciertas que ante las seguras. B. F. Skinner ya lo había observado con sus palomas: el refuerzo intermitente crea la conducta más difícil de extinguir.
El feed lo sabe y por eso nunca termina: sin final, no hay señal de parada. El antídoto es la fricción: apps fuera de la pantalla de inicio, pantalla en escala de grises, el móvil en otra habitación. Contra un diseño, otro diseño.
Fuente: investigaciones de Wolfram Schultz, Universidad de Cambridge