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Idea · Del catálogo de Margen

Explícalo como si tuviera doce años

Richard Feynman, premio Nobel de Física, tenía fama de explicar cualquier cosa con palabras de andar por casa. No era un don: era su método de estudio. Cuando quería dominar un tema, lo escribía como si se lo contara a un estudiante nuevo, sin fórmulas prestadas ni vocabulario técnico que sonara bien.

La prueba funciona porque la jerga es un escondite. Decir «lo hace el algoritmo» o «es cosa de la inflación» te permite pasar de largo sin comprobar si de verdad podrías abrir esa caja. Al traducirlo a palabras simples, la frase se rompe justo donde se rompe tu comprensión.

El método completo cabe en cuatro pasos: elige el tema; explícalo por escrito a un niño imaginario de doce años; marca los puntos donde dudaste o te pusiste técnico; y vuelve al material solo a por eso. Repite hasta que la explicación fluya entera.

No necesitas público. El niño de doce años eres tú, un rato antes de entender.