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Curiosidad · Del catálogo de Margen

El plástico de burbujas nació como papel pintado

En 1957, en Nueva Jersey, los ingenieros Alfred Fielding y Marc Chavannes sellaron dos cortinas de ducha de plástico dejando aire atrapado entre las dos. Aquella lámina llena de burbujas les pareció el futuro de la decoración: la lanzaron como papel pintado texturizado para salones modernos. Fue un fracaso rotundo.

Lo intentaron de nuevo como aislante para invernaderos. Segundo fracaso.

La tercera vida llegó en 1959, cuando IBM presentó un ordenador que había que enviar por medio mundo sin que llegara hecho pedazos. Hasta entonces lo frágil viajaba entre serrín y periódicos arrugados; alguien de la empresa de Fielding y Chavannes —Sealed Air, que sigue existiendo— pensó que su papel pintado fallido abrazaría mejor las máquinas. Funcionó tan bien que cambió para siempre la manera de enviar cosas delicadas.

Hay algo de justicia poética en el final: el invento que nadie quiso en sus paredes acabó entrando igualmente en todas las casas. Y explotarlo, que era su defecto, es hoy la parte favorita de medio planeta.