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Curiosidad · Del catálogo de Margen

El pueblo español rodeado de Francia

En plena Cerdaña, en los Pirineos, hay un municipio de Girona completamente rodeado de territorio francés: Llívia. Para llegar desde España hay que recorrer un par de kilómetros por una carretera que cruza Francia.

La culpa la tiene la letra pequeña. En 1659, con la Paz de los Pirineos, España cedió a Francia el Rosellón y 33 pueblos del norte de la Cerdaña. Pero Llívia no era oficialmente un pueblo: tenía el título de villa desde tiempos del emperador Carlos. Y como el tratado hablaba de «pueblos», los negociadores españoles se agarraron a la palabra: la villa se quedaba.

Francia aceptó, y así nació uno de los enclaves más singulares de Europa: 13 kilómetros cuadrados de España incrustados en el país vecino.

Tres siglos y medio después, Llívia sigue ahí, tan tranquila. La demostración definitiva de que leerse los contratos compensa.