Curiosidad · Del catálogo de Margen
El animal más viejo conocido murió el día que fuimos a contarle los años

Era una Arctica islandica, una almeja de aguas frías como las que se sirven en cualquier mesa. Los investigadores que la recogieron frente a la costa de Islandia la congelaron a bordo junto al resto de la captura, siguiendo el procedimiento habitual. Solo después, al estudiar su concha en el laboratorio, empezaron las sorpresas.
Las almejas guardan el tiempo como los árboles: cada año añade una línea de crecimiento. El primer recuento dio unos 405 años, que ya era un récord. En 2013, un análisis más fino corrigió la cifra: 507 años. Había nacido hacia 1499, cuando en China reinaba la dinastía Ming; por eso la bautizaron así, Ming.
Es el animal más longevo jamás datado con precisión, sin contar colonias como los corales. Sobrevivió cinco siglos de tormentas, depredadores y barcos, y su vida terminó justo en el momento en que la ciencia se acercó a preguntarle la edad. Nadie mató a Ming por descuido ni por trofeo: murió en el proceso mismo de ser descubierta.
En el fondo del mar, ahora mismo, es probable que haya otra más vieja. Con un poco de suerte, nunca la encontraremos.