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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Los cuadros que Goya pintó solo para él

Hacia 1819, Goya se compró una casa a las afueras de Madrid a la que llamaban la Quinta del Sordo. El nombre venía del dueño anterior, pero le venía al pelo: una enfermedad había dejado a Goya completamente sordo décadas atrás.

Allí, viejo, enfermo y de vuelta de todo, hizo algo que ningún pintor de su categoría había hecho: pintó directamente sobre las paredes de su casa catorce escenas sin encargo, sin título y sin público. Aquelarres, duelos a garrotazos, un dios devorando a su hijo. Hoy las llamamos las Pinturas Negras, pero él no las llamó de ninguna manera: no eran para nadie.

Medio siglo después de su muerte, un banquero compró la casa y mandó arrancar las pinturas de los muros y pasarlas a lienzo. Acabaron donadas al Prado.

Lo que hoy se expone como cumbre del arte español fue, literalmente, la intimidad de un hombre pintada en sus paredes.