Microrrelato · Del catálogo de Margen
A las 3:40 el medidor de Aurora se vuelve rojo

OFICINA DE RUIDO — reclamación 118. Transcribe: B. Alcaraz.
—Nombre, oficio y número de abonado.
—Aurora Pinilla, panadera. Abonada 4471. Y antes de que empiece: el horno no se apaga.
—Yo no apago hornos, señora. Yo leo el contador. Su cuota son cuarenta decibelio-hora al mes y la noche cuenta triple desde la ordenanza 12 de 2041. Usted va sesenta y tres minutos por encima.
—Amaso a las tres y cuarenta. El pan de las siete no sale de otra manera.
—Eso lo entiendo. Pero el extractor son ocho decibelios y aquí me sale un pico de treinta y uno.
—Treinta y uno es un camión.
—Treinta y uno es voz humana. Banda de doscientos a quinientos hercios. —Bruno Alcaraz, técnico de la oficina desde hace cuatro años, gira la pantalla para que ella la vea—. Cuarenta y un minutos de los sesenta y tres son usted cantando.
(Pausa de nueve segundos.)
—¿Y eso lo ve cualquiera?
—Lo ve el sistema. Yo tengo que ponerlo en el expediente o me lo pone él solo.
—Póngalo.
—Puedo clasificarlo como avería del extractor. Nadie va a subir a comprobarlo.
—Póngame la multa por cantar, joven. El horno lo necesita el pueblo; cantar lo necesito yo.