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Relato · Del catálogo de Margen

Mi app dice que alguien sale a la terraza a las 3:40

14 de agosto. Quedan 14 días de registro.

Escribo esto mientras pasa, no después, porque después va a sonar mejor de lo que es.

Me llamo Alba Quintela, estudio Informática y hice Poleo en marzo, en segundo, para la asignatura de desarrollo web y para que mi madre dejara de bajar a mirar si la lavadora estaba libre. Son cuatro pantallas: lavadora, terraza, cuarto de bicis y garaje. Reservas, te sale tu nombre, y el portero electrónico abre la zona que has reservado durante el rato que la tienes. La instalamos en abril en los doce pisos del número 18 de Vara de Rey. Funciona. Es lo mejor que he hecho en dos años de carrera y tiene 190 líneas.

El panel de registros es de pago. Cuando la app empezó a ir lenta activé la prueba gratis, que son catorce días: el 28 de agosto se apaga y vuelvo a no ver nada. Eso va a importar.

He entrado hoy porque la app iba lenta por las tardes y quería ver si había peticiones raras. Y hay una.

terraza · 03:40 → 05:40 · 3B

Todas las noches. Catorce de catorce. Es decir, todas las que puedo ver.

15 de agosto. Quedan 13 días de registro.

En el 3.º B vive Marc Oliván. Lo sé porque lo pone la app: la cuenta es suya, con su teléfono y su piso. Tiene veinticuatro años y reparte en bici eléctrica, de esas con caja detrás; lo he visto cargarla en el portal cien veces.

Nadie sube a una terraza comunitaria de Logroño a las cuatro de la mañana en agosto catorce días seguidos. Las sillas están apiladas y atadas con una cuerda desde junio.

Lo que pensé primero no lo voy a adornar: pensé que estaba subiendo a fumar algo, y después pensé que estaba subiendo con alguien, y las dos cosas me parecieron asunto suyo y ninguna explicaba por qué la reserva dura exactamente dos horas y acaba exactamente a las 05:40.

16 de agosto. Quedan 12 días de registro.

He mirado la cámara. Tengo que escribirlo así, sin suavizarlo: he mirado la cámara.

No hay cámara en la terraza. Hay una en el portal, del seguro, y el portero electrónico guarda los eventos de apertura treinta días. Yo tengo la clave de administración porque la instalé yo, y la tengo porque Fina me la dio para que la app pudiera hablar con el portero.

En los eventos del portal, el 3.º B abre a las 03:38 todas las noches. Y después, a las 03:40 clavadas, abre el cuarto de bicis.

El cuarto de bicis no lo ha reservado nadie.

17 de agosto. Quedan 11 días de registro.

Tardé una hora en encontrarlo y me llevó cinco minutos entenderlo.

En Poleo, cuando una reserva empieza, el servidor llama a una función que se llama «abrirZona» y le pasa la zona reservada. Yo escribí esa función en marzo a las dos de la mañana. Le paso la lista de zonas del edificio y, dentro, un bucle. El bucle recorre la lista entera. No filtra por la zona de la reserva: la variable que debería filtrar la declaré fuera y nunca la uso.

Traducido: cuando alguien reserva la terraza, mi app abre la terraza, la lavadora, el garaje y el cuarto de bicis. Las cuatro. Durante todo el rato de la reserva.

Lleva así desde abril. Cuatro meses.

18 de agosto. Quedan 10 días de registro.

El cuarto de bicis se cierra a las once de la noche. Eso no es cosa mía: lo decidió la junta en 2023, antes de que yo tuviera el carné de la comunidad, porque hubo dos robos y porque el seguro lo pedía. Fina Lizarbe, que es la presidenta desde hace once años y la única que se lee las pólizas enteras, lo repite en cada junta: de once a siete no entra nadie en ese cuarto, y el que se lo deje fuera que lo ate en el portal.

Marc termina a las tres y media.

19 de agosto. Quedan 9 días de registro.

No he hecho nada. Ese es el dato de hoy.

Podía haber arreglado la función en cuatro minutos el día 17. Es una línea. Y no la he tocado, y me he pasado dos noches mirando el registro a las cuatro de la mañana para ver si la reserva volvía a salir.

La reserva vuelve a salir. 03:40 → 05:40. Todas.

Mi abuela diría que soy una cotilla. Lo que soy es administradora, que es peor, porque a una cotilla la ves venir.

20 de agosto. Quedan 8 días de registro.

Quedan ocho días de prueba. No voy a pagar diecinueve euros al mes por los registros de un edificio de doce pisos, así que el 28 el panel se apaga y se acabó lo que se daba.

Así que he hecho la tercera cosa que no debía: me he descargado al portátil las dos semanas que puedo ver, antes de quedarme sin panel. Un archivo de 2,1 megas con todo lo que han abierto mis vecinos desde el 11 de agosto.

Está en mi carpeta de Descargas. Lo escribo aquí para acordarme de borrarlo.

21 de agosto. Quedan 7 días de registro.

Anoche bajé.

Bajé a las 03:35 con la excusa de sacar el cartón y me senté en el escalón del portal con el móvil. A las 03:38 entró Marc empujando la bici por el manillar, sin encenderla, para no hacer ruido con el motor. Tiene una caja térmica atrás con el logo medio despegado. La llevó hasta la puerta del cuarto de bicis, esperó dos minutos de pie, mirando el móvil, y a las 03:40 la puerta hizo el clic y entró.

Me vio al salir.

—¿Se te ha ido la luz? —dijo.

—No. ¿Y a ti?

Se quedó un segundo largo.

—A mí tampoco.

22 de agosto. Quedan 6 días de registro.

Hoy me ha parado él, en el ascensor, a la una de la tarde.

—Tú hiciste lo de las reservas, ¿no?

—Sí.

—Es una pasada —dijo. Y luego—: Oye, la terraza no la uso. Reservo y no subo.

—Ya lo sé.

Se le puso cara de susto antes de que yo pudiera decirle nada más, y le dije lo único que se me ocurrió, que era la verdad.

—La culpa es mía. Hay un fallo en el código y tu reserva abre las cuatro puertas. Lo descubrí hace cinco días.

—Joder.

—¿Por qué no lo dijiste en la junta?

Se rio sin ganas.

—¿Que suba a decirle a Fina que necesito el cuarto a las cuatro de la mañana? Lo primero que me pregunta es a qué me dedico. Y lo segundo, cuánto peso tiene la bici.

La bici pesa veintiocho kilos. El 3.º B no tiene ascensor directo al garaje: hay cuatro escalones entre el portal y la rampa. Llevaba dos años subiéndola a casa por la escalera. Hace catorce noches reservó la terraza para una barbacoa que al final no hubo, bajó a por la bici y se encontró el cuarto abierto. Desde entonces no ha vuelto a subirla a cuestas.

23 de agosto. Quedan 5 días de registro.

Arreglé la función esta tarde. Tres palabras. La variable que estaba declarada fuera entra ahora en el bucle y filtra por zona. Subí la versión a las 19.10 y probé las cuatro pantallas con mi propio teléfono.

Y luego añadí seis líneas más que no me ha pedido nadie: el cuarto de bicis queda abierto de 03:00 a 04:30 para cualquier vecino con cuenta, y cada apertura se apunta con el piso y la hora en una tabla que Fina puede ver cuando quiera. Se lo mandé por WhatsApp a las 19.40 con una frase: «El cuarto es la única puerta por la que entra alguien a esa hora, y prefiero que lo veas tú a que no lo vea nadie».

Fina contestó a las 21.02: «¿Y el seguro?». Y a las 21.04: «Mándame la tabla cada lunes».

24 de agosto. Quedan 4 días de registro.

Esta noche el cuarto de bicis se abrió dos veces.

A las 03:52, el 3.º B.

A las 04:03, el 5.º C, que es una señora a la que llevo ocho años saludando en el ascensor y de la que yo no sabía que tuviera bici.