Curiosidad · Del catálogo de Margen
El color naranja se llama así por la fruta (y no al revés)

Parece obvio que la naranja se llama así por su color, pero fue exactamente al revés. La palabra viajó con el árbol: del sánscrito nāraṅga al persa nārang, de ahí al árabe nāranŷ, y con los árabes entró en la península ibérica junto a los primeros naranjos. Durante siglos, «naranja» fue solo una fruta.
El color no tenía nombre propio. En inglés antiguo se decía geoluread, literalmente «amarillo-rojo»; en castellano se tiraba de «azafranado», «leonado» o «rojizo». Solo cuando la fruta se volvió común en Europa, su nombre empezó a usarse para el tono: en inglés, los primeros registros de orange como color son de principios del siglo XVI.
Esa cronología dejó huellas curiosas. El petirrojo se bautizó cuando aún no existía la palabra: su pecho es naranja de manual, pero se llama «rojo» en media Europa (robin redbreast, en inglés). Y a la gente con el pelo claramente naranja seguimos llamándola pelirroja.
El idioma llega tarde a algunos colores. Y cuando por fin llega, a veces viene de un árbol.