Curiosidad · Del catálogo de Margen
El colaborador estrella del diccionario vivía en un manicomio

Para construir el Oxford English Dictionary hacían falta ejemplos reales de cada palabra, así que su director, James Murray, pidió ayuda pública: cualquier lector podía enviar citas en fichas. Entre los miles de voluntarios destacó pronto William C. Minor, un cirujano americano culto y meticuloso que llegó a mandar decenas de miles de fichas, tan bien elegidas que el equipo acabó pidiéndole palabras concretas, como a un colaborador profesional.
Minor era un veterano de la guerra de Secesión con delirios de persecución. Una noche de 1872, en Londres, mató a tiros a un obrero llamado George Merrett, convencido de que lo atacaba. El jurado lo declaró no culpable por demencia y quedó recluido en Broadmoor, donde ocupaba dos celdas: una para dormir y otra para su biblioteca. Desde allí trabajó dos décadas para el diccionario.
Murray acabó visitándolo, y siguió visitándolo durante años: se hicieron amigos. Y hay un detalle que ninguna novela se atrevería a inventar: la viuda de Merrett también fue a verlo, lo perdonó, y durante un tiempo le llevó libros.