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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Nadie necesita ocho vasos de agua al día

En 1945, el Food and Nutrition Board de Estados Unidos —el organismo que fija las raciones recomendadas— publicó una frase que ha sobrevivido ochenta años: un adulto necesita unos 2,5 litros de agua al día. La frase siguiente, la que no repitió nadie, decía que la mayor parte de esa cantidad ya viene dentro de la comida preparada.

En 2002, Heinz Valtin, catedrático de fisiología en la facultad de medicina de Dartmouth, se propuso encontrar el estudio que respaldaba los ocho vasos. Revisó la literatura científica y publicó el resultado en el American Journal of Physiology: no existe. Ni un ensayo, ni una cohorte, ni una medición. La regla del 8×8 nació de una recomendación mal citada y se propagó porque suena a higiene.

Lo que sí está medido: entre el 20 y el 30 % del agua que entra al cuerpo llega en forma de sopa, fruta, verdura y pan. El café y el té cuentan como líquido, porque su efecto diurético a dosis normales no llega a compensar lo que aportan. Y la sed, en una persona sana, se dispara mucho antes de que exista un problema de hidratación.

Beber de más tampoco sale gratis. En el maratón de Boston de 2002 se analizó a 488 corredores al cruzar la meta: el 13 % llegó con hiponatremia, el sodio en sangre por debajo de lo normal por exceso de agua.