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Microrrelato · Del catálogo de Margen

Marcapáginas

Le regalé a mi hijo mi novela favorita el día que se fue a estudiar fuera. La había leído tantas veces que las páginas se quedaban abiertas solas por mis sitios preferidos.

Volvió por Navidad y me devolvió el libro, avergonzado: no había pasado del tercer capítulo. "Perdona, mamá. No he tenido tiempo." Le dije que no importaba, que ya lo leería, y lo guardé sin darle vueltas.

Años después, ordenando estanterías, volví a encontrarlo. Lo abrí por curiosidad. En la página del tercer capítulo, justo donde él lo había dejado, había un billete de tren doblado, de aquella primera vuelta a casa, con la fecha escrita a mano.

No había seguido leyendo mi historia. Había empezado la suya, y la había guardado dentro de la mía, para que yo la encontrara cuando él ya no supiera decírmelo.