
La creencia de que las zanahorias te dan vista de lince viene, en buena parte, de la Segunda Guerra Mundial. En 1940, la RAF británica empezó a derribar bombarderos alemanes de noche con una ventaja secreta: un radar embarcado que aún no querían revelar.
Para explicar tanta puntería en la oscuridad, la propaganda británica ofreció otra versión: sus pilotos, decían, veían de noche gracias a comer muchas zanahorias. Incluso convirtieron a un as del vuelo nocturno en cartel de esa dieta milagrosa. El público lo compró, y con ello ayudó a mantener el radar en la sombra.
La zanahoria tiene algo de verdad: aporta vitamina A, necesaria para la visión. Pero si ya andas bien de vitamina A, comer más no te dará superpoderes nocturnos. El mito, en cambio, sobrevivió a la guerra y sigue en las mesas ochenta años después.