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Curiosidad · Del catálogo de Margen

La única baja de esta guerra fue un cerdo

En 1859, la isla de San Juan, entre Vancouver y el continente, estaba en un limbo: el tratado de fronteras entre Estados Unidos y Gran Bretaña era tan ambiguo que ambos la reclamaban. Allí convivían colonos americanos y empleados británicos de la Compañía de la Bahía de Hudson.

El 15 de junio, el granjero americano Lyman Cutlar encontró un cerdo hozando en su huerto de patatas. Era la enésima vez. Lo mató de un disparo. El cerdo era de un empleado británico, Cutlar se negó a pagar lo que le exigían, y la maquinaria se puso en marcha: desembarcaron soldados americanos y enfrente acabaron fondeados cinco buques de guerra británicos con más de dos mil hombres.

Nadie disparó. La ocupación conjunta duró doce años, hasta que un árbitro internacional —el káiser Guillermo I— dio la isla a Estados Unidos en 1872.

Balance final del conflicto: un muerto. El cerdo.