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Idea · Del catálogo de Margen

Tu gimnasio te hace ir a darte de baja en persona

Devuelves el carné en la recepción del gimnasio Fit24 de Alcorcón, un jueves a las siete y cuarto de la tarde. Rellenas una hoja. Marta —la chica de la recepción— la mete en una bandeja azul, junto a otras cuatro iguales. Pierdes veintidós minutos entre el atasco de la M-40 y la firma.

Antes de eso, has pasado noventa días llamando a un 902 que cuesta 3,49 € el minuto. La app te ha ofrecido «vacaciones deportivas» a 12 € al mes. El chat automático se ha cerrado tres veces al pedir un humano. El correo con el «asunto: baja» ha tenido siempre la misma respuesta enlatada: presencial.

Muchas cadenas de gimnasios españolas mantienen la cláusula de «baja presencial en horario de atención» — una manera legal, aunque de dudoso gusto, de cobrar un mes o dos más a quien no aparece. La OCU la ha denunciado en varios informes de consumo. La Ley 4/2022 endureció la letra pequeña, pero dejó abierta la excepción para «servicios personalísimos». El gimnasio lo es.

Puntuación: dos estrellas. Una la pagas por entrenar. La otra, por conseguir dejarlo.