
En 1494, el fraile Luca Pacioli —el padre de la contabilidad moderna— dejó escrita una regla que los banqueros ya usaban de cabeza: divide 72 entre el interés anual y obtendrás los años que tarda una cantidad en duplicarse.
Funciona sorprendentemente bien. ¿Un 6% anual? 72 entre 6: doce años. ¿Un 8%? Nueve años. Sin hoja de cálculo, sin logaritmos: una división de colegio.
Lo inquietante es que la regla también funciona en tu contra. Con una inflación del 3%, divide: en unos veinticuatro años los precios se habrán doblado, es decir, tus ahorros parados valdrán la mitad.
El interés compuesto siempre está trabajando; la única pregunta es para quién. La regla del 72 te dice, en una operación de cinco segundos, si el tiempo juega contigo o contra ti.