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Idea · Del catálogo de Margen

Puedes echar atrás cualquier recibo durante 8 semanas

Tu banco tiene una obligación que casi nadie le reclama: si un recibo domiciliado te llega con un importe que no esperabas, o de una empresa con la que ya cortaste, puedes ordenar su devolución durante 8 semanas desde el cargo y sin explicar por qué. No es un favor del empleado ni depende de que la empresa esté de acuerdo. Está en el esquema básico de adeudos SEPA, que usan todos los bancos de la zona euro, y en el Real Decreto-ley 19/2018 de servicios de pago, que además te da 13 meses cuando el cargo nunca estuvo autorizado.

La letra pequeña, que es donde la gente se hace daño: devolver el recibo no cancela el contrato. La empresa puede volver a pasarlo el mes siguiente, sumarte sus gastos de reclamación y, si era un préstamo, apuntar el impago. El recibo devuelto te reintegra el dinero y te deja una prueba con fecha; la baja hay que darla igual, por escrito. Con números: doce meses cobrándote 39,90 € son 478,80 €, pero en 8 semanas solo caben los dos últimos recibos: 79,80 € por vía rápida y el resto por reclamación escrita.

Entra en la app del banco, busca el movimiento y el botón «devolver recibo». Si no aparece, llama y pide literalmente «la devolución del adeudo SEPA, que está dentro de las 8 semanas»: con esa frase se acaba la discusión y al banco solo le queda ejecutarla.