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Microrrelato · Del catálogo de Margen

El simulacro casó a Reme y Víctor en el autobús 27

—Soy Nora Beltrán, oficial del Registro Civil. Me faltan dos síes y una firma. —Ismael Roca, conductor del autobús 27. Me faltan cincuenta segundos para salir. —La alarma ha sonado a mitad de mi boda. —Reme Torres, enfermera y novia, estamos evacuando. —Víctor Alba, panadero y novio, ha traído los anillos. —Que los guarde. Nadie vuelve al edificio. —Nora, suben doce funcionarios. —Subid todos. Termino la ceremonia por el micrófono del 27. —Doce pasajeros con abono, espero. —Veintiocho segundos. —Reme Torres, ¿aceptas casarte con Víctor Alba? —Sí. —Víctor Alba, ¿aceptas casarte con Reme Torres? —Sí. —Quince segundos. Cierro puertas. —Aún faltan las firmas de los testigos. —Que firmen la inspectora del simulacro y el revisor. —El revisor soy yo. —Entonces conduce con una mano. —Ni hablar. Firmo en el semáforo de la calle Mayor. —Está verde. —Por primera vez en seis meses. —Firmo yo, Nora. Soy Clara Vives, inspectora de emergencias. —Y yo. Mateo Lobo, conserje del Registro. He contado a todos: faltan cero. —Ceremonia terminada. Puede salir, Ismael. —Once y siete exactas. —Reme, Víctor, ya estáis casados. —Próxima parada: plaza Mayor. El viaje de novios no está incluido en el billete.