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Curiosidad · Del catálogo de Margen

La cebolla te hace llorar con un gas de defensa

La cebolla entera no pica en los ojos. El drama empieza justo cuando la partes: al romper sus células liberas unas enzimas que estaban guardadas aparte del resto de compuestos.

En cuestión de segundos, esas enzimas transforman unas moléculas de azufre en un gas volátil y ligero. El gas sube, llega a tus ojos y ataca las terminaciones nerviosas que detectan irritantes. Tu cuerpo responde de la única forma que sabe: inundándolos de lágrimas para arrastrar al intruso.

Y como es pura química, se puede torear. Enfría la cebolla en la nevera antes de cortarla y las enzimas trabajarán mucho más lentas. Usa un cuchillo bien afilado para reventar menos células. O córtala bajo el extractor. La cebolla no te odia: solo está montando una defensa química que existía millones de años antes de que llegara nuestra cocina.