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Poema · Del catálogo de Margen

Mapa plegado

Ningún mapa vuelve a plegarse como venía de fábrica.

Lo abres una vez —una gasolinera, un desvío, agosto— y ya es otro animal: le nacen lomos, valles, cordilleras que la cartografía no había previsto.

Mi padre sabía domarlos en tres gestos, sobre el volante. Yo los devuelvo a la guantera como quien encierra un pájaro.

Ahora una voz tranquila recalcula mi ruta. Nunca me he perdido tan correctamente.

Pero al fondo de la guantera el país sigue mal doblado, y en cada arruga guarda un agosto.