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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Los cuervos no olvidan tu cara

En la Universidad de Washington, un equipo capturó y anilló cuervos llevando puesta una máscara de goma. Los soltaron ilesos. Pero los cuervos no perdonaron.

Desde entonces, cada vez que alguien cruzaba el campus con esa máscara —quien fuera—, los cuervos lo reconocían y lo escrachaban en grupo: graznidos de alarma, vuelos rasantes, persecución. Con otras máscaras, nada.

Lo asombroso vino después. Años más tarde, la mayoría de los cuervos de la zona seguía hostigando la máscara... incluidos ejemplares jóvenes que no habían nacido el día de las capturas. Los adultos les habían enseñado a odiar aquella cara.

Un agravio convertido en tradición familiar. Conviene, en general, llevarse bien con los cuervos del barrio.

Fuente: Universidad de Washington