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Curiosidad · Del catálogo de Margen

El falsificador que pintó para salvar su vida

Han van Meegeren era un pintor holandés despreciado por la crítica. Su venganza fue perfecta: se inventó 'Vermeers' desconocidos, envejeciendo el lienzo con horno y resina, y los expertos que le habían ignorado los declararon obras maestras.

Uno de esos falsos Vermeer acabó en manos de Hermann Göring, el número dos del régimen nazi, que pagó una fortuna por él. Al terminar la guerra, los aliados siguieron el rastro del cuadro y detuvieron a Van Meegeren por algo mucho más grave que una estafa: vender patrimonio nacional al enemigo.

Su única defensa era confesar. Como nadie le creía capaz de pintar así, lo demostró: bajo vigilancia, con testigos, pintó un 'Vermeer' nuevo delante de sus acusadores.

Funcionó. Cayó la acusación de colaboracionismo y le quedó una condena menor por fraude. Murió semanas después, convertido en algo insólito: un héroe nacional cuyo mérito era haber estafado a los nazis.