
Apple la fundaron tres personas. Steve Jobs, Steve Wozniak y Ronald Wayne, que redactó el primer contrato, dibujó el primer logo y se quedó un 10% de la empresa.
Doce días después lo vendió por 800 dólares. Tenía sus motivos: los socios respondían de las deudas con su patrimonio personal, y Wayne era el único de los tres que tenía algo que perder. Firmó, cobró y se fue.
Aquel 10%, mantenido hasta hoy, valdría sobre el papel cientos de miles de millones de dólares. Wayne ha contado muchas veces que no se arrepiente: con la información de 1976, dice, tomaría la misma decisión.
Eso es el coste de oportunidad: el precio real de cada elección es aquello a lo que renuncias. Casi nunca aparece en el recibo. El de Wayne es, probablemente, el recibo invisible más caro de la historia.