
En 1528, una expedición española de unos 300 hombres desembarcó en Florida buscando oro. Todo salió mal: enfermedades, hambre, naufragios. De aquel desastre, cuatro hombres acabaron arrojados a las costas de Texas. Uno era el jerezano Álvar Núñez Cabeza de Vaca.
Lo que vino después es uno de los viajes más increíbles jamás contados: ocho años caminando por el interior de Norteamérica. Cabeza de Vaca sobrevivió como esclavo, luego como comerciante entre tribus y finalmente como sanador itinerante, con una reputación que corría de pueblo en pueblo por delante de él.
En 1536, unos jinetes españoles se toparon en el noroeste de México con cuatro figuras irreconocibles que hablaban castellano. Habían cruzado el continente a pie.
Cabeza de Vaca lo contó todo en «Naufragios», el primer gran relato europeo del interior de Norteamérica. Y lo escribió con una simpatía por los indígenas rarísima en su época.