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Microrrelato · Del catálogo de Margen

La llamada de las 3:14

Cada madrugada, a las 3:14, sonaba el teléfono.

Ella no contestaba. Sabía que era su madre, muerta hacía exactamente un año, y no soportaba imaginar esa voz saliendo de ninguna parte. Durante meses dejó que el timbre se agotara solo en la oscuridad.

Pero aquella noche, vencida por el insomnio y la culpa, descolgó.

—¿Mamá? —susurró.

Al otro lado, una respiración. Después, una voz temblorosa, joven, la suya de niña:

—¿Mamá? ¿Eres tú? Llevo un año llamándote todas las noches.

Colgó de golpe. Miró el reloj: 3:14. Y entonces comprendió de qué lado de la línea estaba.